De la tercera división a la élite continental: el viaje de Platense
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Platense juega la Copa Libertadores 2026 gracias a su éxito reciente. El Calamar ha ido progresando como club y equipo hasta proclamarse campeón del Apertura Argentino 2025. Una conquista que le ha permitido estrenarse en el gran torneo sudamericano.
Su presencia no responde a un proceso largo de consolidación internacional, sino a un éxito puntual y muy concreto en Argentina que ha cambiado la dimensión del club y lo ha colocado por primera vez en la élite continental.
Por qué Platense juega la Libertadores
Platense disputa la Copa Libertadores 2026 por un motivo muy sencillo: como premio por ganar el Torneo Apertura 2025 del fútbol argentino. Ese título le otorgó una plaza automática en la fase de grupos, sin necesidad de recurrir a clasificaciones acumuladas o posiciones en la tabla anual.
El contexto de ese campeonato es clave para entender su situación actual. Platense no partía como candidato, terminó sexto en la fase regular y accedió al cuadro final, donde construyó su camino a través de eliminatorias directas.
No fue un equipo dominante en posesión ni en producción ofensiva, sino uno que supo competir en escenarios cerrados y resolver partidos concretos. El título respondió más a la eficacia que al control del juego.
Fue el primer campeonato de Primera División en más de 120 años de historia del club. La clasificación a la Libertadores supone además otro hito histórico, teniendo en cuenta que en 2018 el Calamar competía en tercera categoría.
Platense nunca había disputado la Copa Libertadores. Es su primera participación continental en este formato, una situación inédita tanto a nivel deportivo como institucional.
El proceso del Calamar: eliminatorias y nombres propios
El camino de Platense hasta el título define su modelo competitivo. En octavos eliminó a Racing en Avellaneda por 0-1; en cuartos dejó fuera a River Plate en el Monumental tras empatar y ganar en penales; en semifinales superó a San Lorenzo como visitante por 0-1; y en la final venció a Huracán por 0-1.
Ganó todos los cruces decisivos fuera de casa, un dato que explica su capacidad para competir en contextos adversos, algo que ahora busca trasladar a la Libertadores.
En ese recorrido aparecen figuras determinantes. Guido Mainero marcó el gol de la final; Nicolás Orsini anotó el tanto clave frente a Racing; Vicente Taborda fue decisivo ante River; y Franco Zapiola tuvo un papel destacado en semifinales.
A nivel estructural, el equipo dirigido por Favio Orsi y Sergio Gómez se sostuvo en una base clara: orden defensivo, pocos goles encajados y capacidad para competir en márgenes mínimos. Ignacio Vázquez lideró la zaga como capitán, mientras que Juan Pablo Cozzani aportó seguridad bajo palos.
Los números tras el éxito de Platense
Los datos del Apertura sitúan a Platense como un equipo orientado al control del riesgo. En 20 partidos sumó 9 victorias, 6 empates y 5 derrotas, con 17 goles a favor y solo 12 en contra, un promedio de 0,6 tantos encajados por encuentro.
A esto se añaden 9 porterías a cero, casi la mitad de los partidos disputados, un indicador directo de su solidez estructural.
A nivel individual, Ignacio Vázquez fue el eje defensivo con 217 duelos ganados y 132 intercepciones. En el juego aéreo, Martínez aportó 104 duelos aéreos ganados. En ataque, Vicente Taborda lideró la producción con 5 goles, 31 regates exitosos y 47 faltas recibidas.
Guido Mainero acumuló 17 pases clave, siendo el principal generador de ocasiones. Solo 7 jugadores distintos marcaron goles en el torneo, reflejo de una producción ofensiva muy concentrada.
Platense utilizó 28 jugadores a lo largo del campeonato, pero con una base clara, como muestran los 20 partidos de Lotti o las 19 apariciones de Schor desde el banquillo.
¿Cómo ha sido el salto a la Libertadores?
La participación en la Copa Libertadores supone un cambio de escala total. Platense pasa del entorno doméstico a competir con clubes de amplia experiencia internacional.
En su grupo aparecen equipos como Corinthians o Peñarol. Ese salto se ha reflejado en sus primeros partidos: una derrota en casa ante Corinthians por 0-2 y una victoria significativa en Montevideo frente a Peñarol por 1-2.
Ese triunfo fuera de casa no altera su estatus competitivo, pero confirma que el equipo puede sostener partidos cerrados en escenarios exigentes, el mismo modelo que lo llevó al título del Apertura.
El objetivo del Calamar en la Libertadores
Platense no afronta la Libertadores como candidato. Su objetivo es concreto: competir en la fase de grupos y llegar con opciones a las últimas jornadas.
La clasificación a octavos de final ya sería un logro relevante en su contexto. Cualquier avance adicional quedaría fuera de la planificación inicial.
El club no dispone del presupuesto ni de la experiencia internacional de otros participantes, ni de una plantilla amplia para sostener el desgaste continental.
Sin embargo, su antecedente reciente invita al optimismo. Platense ha demostrado que puede eliminar a equipos teóricamente superiores en escenarios adversos. Su título en 2025 y su debut en la Libertadores refuerzan su perfil de equipo competitivo sin complejos.
Un debut histórico que redefine a Platense
La presencia de Platense en la Copa Libertadores 2026 representa un punto de inflexión en la historia del club. Sin grandes recursos ni tradición continental, el Calamar ha llegado al máximo escenario sudamericano a base de eficacia, orden y convicción competitiva. Más allá de los resultados, su debut redefine su lugar en el mapa del fútbol argentino y consolida un crecimiento impensable hace apenas unos años.