Lionel Messi se retira de Argentina

Lionel Messi se retira de Argentina con Gloria

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Hector Nuñez

¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.

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Lionel Messi ya no volverá a ponerse la camiseta de la Selección Argentina. A los 39 años y después de más de dos décadas representando al país, el capitán anunció el final de una historia que tuvo prácticamente de todo: cuestionamientos, finales perdidas, una renuncia que parecía definitiva, el regreso y, finalmente, la gloria. Messi se despide de la Albiceleste después de transformar una relación marcada durante años por la frustración en una de las historias más exitosas del fútbol argentino.

Su último partido fue la final del Mundial de 2026 ante España. Argentina no pudo repetir el título conquistado cuatro años antes en Qatar, pero aquella derrota ya no podía cambiar el lugar desde el que se despedía su capitán. El futbolista al que durante tanto tiempo se le reclamó ganar con la Selección cerró su recorrido después de llevar a Argentina a dos finales consecutivas de la Copa del Mundo.

Una despedida que empezó a escribirse después del Mundial

Messi anunció oficialmente su retiro el 31 de agosto, aunque la decisión llevaba semanas madurando. El propio futbolista explicó que había escrito su carta de despedida el 21 de julio, apenas dos días después de perder la final del Mundial. Guardó aquellas palabras durante más de un mes antes de hacerlas públicas.

El mensaje reflejó la dificultad de cerrar una etapa que había ocupado más de la mitad de su vida. Messi habló del dolor de decir adiós, agradeció todo lo vivido y dejó una idea especialmente simbólica: a partir de ahora le tocará acompañar a Argentina desde el otro lado. Después de más de 20 años adentro de la cancha, el 10 pasa a convertirse en un hincha más de la Albiceleste.

La reacción en Argentina permitió entender la dimensión de la despedida. El fútbol argentino decidió homenajearlo con aplausos cuando los partidos llegaran al minuto 10, convirtiendo su número en el momento elegido para reconocer una trayectoria que marcó a varias generaciones.

De cargar con la comparación con Maradona a escribir su propia historia

La historia de Messi con la Selección comenzó en 2005. Su talento era tan extraordinario que prácticamente desde el inicio apareció una comparación inevitable: Diego Armando Maradona. Levantó un Mundial sub-20 en 2005 y logró una medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2008.

Mientras acumulaba éxitos individuales y colectivos en Europa, su rendimiento con Argentina era observado con una exigencia diferente. La falta de un gran título con la Selección se convirtió durante años en el principal argumento utilizado por quienes cuestionaban su lugar entre los máximos ídolos del fútbol argentino.

Y las derrotas fueron acumulándose. Messi perdió la final de la Copa América de 2007, llegó al partido decisivo del Mundial de Brasil 2014 y volvió a quedarse a las puertas del título continental en 2015 y 2016. Cuatro finales con la Selección mayor y cuatro golpes que parecían alimentar siempre la misma historia.

Hasta que el último fue demasiado doloroso.

Las lágrimas de 2016 y una renuncia que pudo ser definitiva

La derrota por penales ante Chile en la final de la Copa América Centenario dejó una de las imágenes más duras de la carrera de Messi. Falló su remate en la tanda y, después del partido, anunció que su etapa con Argentina había terminado.

Tenía 29 años y parecía convencido de su decisión. Las finales perdidas pesaban demasiado y Messi llegó a creer que su historia con la Selección estaba destinada a quedarse sin el gran título que perseguía. En aquel momento, las lágrimas parecían representar el final de una relación que nunca había conseguido alcanzar la felicidad completa.

Pero el retiro duró apenas unas semanas. Messi volvió y comenzó una segunda etapa que terminaría modificando completamente su legado. Todavía quedaban golpes, como la eliminación frente a Francia en el Mundial de Rusia 2018, pero también estaba empezando a construirse una nueva Argentina.

La llegada de Lionel Scaloni y la aparición de una generación diferente cambiaron el contexto. Messi seguía siendo el líder, pero ya no estaba solo frente a todas las responsabilidades. A su alrededor apareció un grupo que creció junto al capitán y terminó acompañándolo hasta la cima.

El Maracaná cambió la historia

El 10 de julio de 2021 se produjo el gran punto de inflexión. Argentina derrotó a Brasil en el Maracaná y conquistó la Copa América. Después de tantos intentos y tantas finales perdidas, Messi levantaba por primera vez un gran título con la Selección mayor.

Aquella noche transformó definitivamente su relación con la camiseta celeste y blanca. El futbolista que había cargado durante años con la pregunta de cuándo conseguiría ganar con Argentina ya tenía su respuesta. Y, sobre todo, había roto una barrera emocional que parecía acompañarlo desde el comienzo de su carrera.

Un año después llegó la Finalissima frente a Italia. Argentina seguía creciendo y Messi disfrutaba probablemente de su etapa más feliz con la Selección. Pero todavía faltaba el torneo capaz de llevar aquella reconciliación hasta su punto máximo.

Qatar, la conquista que faltaba

El Mundial de 2022 terminó de cambiarlo todo. Argentina arrancó con una inesperada derrota frente a Arabia Saudita, pero fue creciendo hasta alcanzar la final contra Francia. Messi asumió el liderazgo durante todo el torneo y llegó al partido decisivo con la posibilidad de conquistar el único gran trofeo que faltaba en su carrera.

La final de Lusail se convirtió en uno de los partidos más memorables de la historia de los Mundiales. Después del 3-3 y de la definición por penales, Gonzalo Montiel convirtió el remate definitivo. Messi levantó la Copa del Mundo 36 años después de la última conquista argentina y cerró para siempre el debate sobre aquello que todavía le faltaba con la Selección.

Ya no hacía falta construir su historia a partir de Maradona. Messi había escrito la suya.

La Albiceleste todavía prolongaría su dominio. En 2024 volvió a conquistar la Copa América, esta vez en Estados Unidos, confirmando una etapa extraordinaria que convirtió a aquella generación en una de las más exitosas de la historia argentina.

Un último Mundial antes del adiós

Messi decidió prolongar su carrera internacional hasta 2026 y no fue al Mundial únicamente para despedirse. Con 39 años continuó siendo protagonista de una Argentina que volvió a llegar hasta el último partido del torneo.

España impidió el cierre perfecto, pero perder la final ya no podía devolver a Messi al lugar emocional que había ocupado después de aquellas derrotas de 2014, 2015 o 2016. Esta vez se iba campeón del mundo, bicampeón de América y convertido en el capitán de una generación que había aprendido a ganar.

Su último encuentro con Argentina terminó siendo una final. Quizás no hubo una despedida perfecta, pero sí un escenario a la altura de una trayectoria que durante más de dos décadas estuvo vinculada a los partidos más importantes.

207 partidos, 125 goles y una era irrepetible

Los números finales ayudan a dimensionar el recorrido. Messi termina su carrera internacional como el futbolista con más partidos y más goles en la historia de Argentina: 207 encuentros y 125 tantos durante una trayectoria con la Selección mayor que se extendió durante 21 años.

A nivel absoluto conquistó el Mundial de 2022, las Copas América de 2021 y 2024 y la Finalissima de 2022. Antes había sido campeón del Mundial Sub-20 de 2005 y conseguido la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Beijing 2008.

Pero su legado es difícil de resumir únicamente a través de cifras y trofeos. Messi fue la promesa destinada a suceder a Maradona, el genio cuestionado por no ganar con Argentina, el capitán derrotado que llegó a renunciar y, finalmente, el líder de una Selección campeona.

Ahora empieza una Argentina sin su número 10. Una nueva generación tendrá que asumir responsabilidades que durante más de dos décadas parecieron pertenecer inevitablemente a Messi. En 2016 se fue entre lágrimas porque sentía que no podía ganar con Argentina; diez años después se retira después de haberlo ganado prácticamente todo.

Ese recorrido quizás explique mejor que cualquier récord la historia de Lionel Messi con la Albiceleste. Las lágrimas que un día parecieron señalar el final terminaron siendo solamente el comienzo del camino hacia la gloria.

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