la mala racha de Racing Club en Zona B del Torneo Clausura

De tocar el cielo a tocar fondo: la caída libre de Racing Club

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Hector Nuñez

¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.

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Hace menos de dos años, Racing volvía de Asunción con la Copa Sudamericana y una sensación difícil de discutir: la Academia había recuperado su lugar entre los grandes protagonistas del continente. Meses después conquistó la Recopa ante Botafogo y en 2025 alcanzó las semifinales de la Libertadores. El presente ofrece una imagen casi irreconocible de aquel Racing ganador.

En septiembre de 2026, el equipo está en la cola de la Zona B del Torneo Clausura. La caída ya excede una mala racha. Racing pasó en muy poco tiempo de discutir títulos internacionales a mirar desde muy lejos los puestos que entregan boletos para las copas de 2027.

De la gloria internacional al derrumbe

El punto más alto llegó con Gustavo Costas. Racing conquistó la Sudamericana 2024 y confirmó que aquello no había sido un episodio aislado cuando, en febrero de 2025, derrotó a Botafogo tanto en Avellaneda como en Río de Janeiro para quedarse con la Recopa, con un contundente 4-0 global.

Ese equipo tenía intensidad, gol y, sobre todo, una identidad reconocible. Costas había conseguido conectar al plantel con una hinchada que veía en él a alguien que entendía perfectamente qué significaba Racing. La campaña posterior en la Libertadores, llegando hasta semifinales en 2025, alimentó todavía más la impresión de que se había construido una base competitiva.

Por eso el contraste actual resulta tan fuerte. Racing ganó solamente uno de sus primeros nueve partidos del Clausura 2026, empató dos y perdió seis. Después de caer 2-1 frente a Huracán, acumuló ocho fechas sin triunfos y quedó hundido en su zona con cinco unidades.

el antes y el presente de Racing Club 2026

El equipo que dejó de reconocerse

Los números explican una parte de la crisis, pero no toda. Racing fue perdiendo aquella sensación de equipo agresivo y confiable que había construido durante el ciclo anterior. La pérdida de jerarquía del plantel y las decisiones tomadas en los mercados de pases comenzaron a instalarse en el centro de la discusión.

La dirigencia había prometido sostener un Racing protagonista, pero las salidas y la dificultad para encontrar reemplazos capaces de mantener el nivel competitivo fueron modificando la percepción alrededor del proyecto. Los malos resultados terminaron amplificando cualquier decisión cuestionada.

La tabla anual ofrece quizá la fotografía más preocupante. La Academia aparece 24.ª y, si hoy terminara la temporada, estaría fuera de las competencias internacionales de 2027. Para un club que encadenó años participando en torneos continentales, semejante retroceso supone mucho más que una mala campaña.

La salida de Costas, el punto de quiebre

La relación entre el hincha y la conducción tuvo un momento especialmente delicado con la salida de Gustavo Costas. El entrenador que había llevado al club a conquistar dos títulos internacionales fue despedido a finales de mayo, después de la eliminación en la Copa Sudamericana.

La decisión tuvo además un componente difícil de explicar hacia afuera: poco antes, Racing había renovado su contrato por tres temporadas. El propio Diego Milito terminó reconociendo posteriormente que aquella renovación había sido un error, una autocrítica que reflejó hasta qué punto la planificación había perdido estabilidad.

Costas tampoco era solamente un entrenador exitoso. Su identificación histórica con Racing convirtió su salida en un asunto emocional. Hubo protestas alrededor del Cilindro, reclamos contra la comisión directiva y una ruptura con parte de una tribuna que meses antes vivía uno de los mejores momentos deportivos de las últimas décadas.

Vojvoda sigue, pese a los resultados

Juan Pablo Vojvoda fue la elección de la conducción para iniciar una nueva etapa, pero el cambio todavía no produjo el efecto buscado. Sus primeros 11 partidos dejaron tres victorias, dos empates y seis derrotas, con dos de esos triunfos obtenidos por Copa Argentina.

La caída ante Huracán volvió a disparar las dudas, pero la dirigencia tomó una decisión: Vojvoda continúa. Tras una reunión con el entrenador, Milito y Sebastián Saja resolvieron ratificarlo y darle respaldo para intentar revertir la situación.

Eso desplaza también el foco de responsabilidad. Si Racing decidió sostener al técnico pese a los resultados, la conducción queda todavía más expuesta a lo que ocurra a partir de ahora. Ya no se trata únicamente de esperar una reacción del banco: la apuesta por Vojvoda también pertenece a quienes diseñaron el proyecto deportivo.

Milito, del pedestal a los cuestionamientos

Probablemente ninguna imagen explique mejor la dimensión de la crisis que escuchar cuestionamientos hacia Diego Milito en el Cilindro. El actual presidente es uno de los grandes ídolos contemporáneos del club, protagonista de momentos inolvidables como futbolista y una figura que llegó a la conducción con un enorme respaldo simbólico.

Pero ni siquiera ese capital emocional lo ha dejado al margen del enojo. Después de algunos de los golpes sufridos durante 2026 aparecieron insultos contra la comisión directiva y cánticos dirigidos al propio Milito. Los reclamos apuntan especialmente al armado del plantel, la gestión del mercado y la decisión de romper con Costas.

Milito ha reconocido públicamente el malestar y también que Racing está demasiado abajo para lo que representa. Esa autocrítica no ha frenado las críticas. En el fútbol argentino, y especialmente en un grande, la memoria del hincha puede convivir perfectamente con la exigencia del presente.

La Copa, el salvavidas

El Clausura todavía ofrece margen matemático para reaccionar, pero Racing necesita comenzar a ganar de inmediato. A la vez, la Copa Argentina aparece como la gran oportunidad para rescatar una temporada que amenaza con terminar sin clasificación internacional.

Boca espera en el camino y ese partido adquiere una importancia enorme. Avanzar mantendría viva la posibilidad de conquistar un título y abrir una vía hacia las competencias continentales. Quedar eliminado dejaría al equipo prácticamente obligado a una remontada considerable mediante los torneos locales.

El desafío inmediato de Vojvoda consiste en recuperar un equipo que perdió confianza. El de Milito es todavía mayor: demostrar que la conducción puede reconstruir un proyecto que hace muy poco parecía preparado para sostenerse entre los mejores.

¿Cómo llegó Racing hasta acá?

No existe una explicación única. La caída combina desgaste deportivo, decisiones discutidas en el mercado, la traumática salida de un entrenador campeón, un reemplazo que todavía no funcionó y una creciente distancia entre la dirigencia y los hinchas.

La historia reciente demuestra lo rápido que puede cambiar el fútbol argentino. Racing pasó de tocar el cielo continental a preguntarse cómo detener una caída que ya alcanzó al equipo, al entrenador y hasta a Diego Milito. El próximo objetivo no será solamente volver a ganar: será conseguir que la Academia vuelva a reconocerse.

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