A 17 años del cabezazo de Palermo: el gol desde casi 40 metros
¿Quién soy? Pues según mi pasaporte, soy Héctor Núñez y según lo vivido, soy periodista y marketero.
Martín Palermo construyó buena parte de su leyenda haciendo goles que parecían reservados para él. Los hizo de todas las formas posibles, en partidos decisivos, lesionado, desde mitad de cancha y hasta en situaciones que desafiaban cualquier lógica futbolística. Pero el 4 de octubre de 2009 agregó una obra especialmente difícil de repetir. Boca derrotó 3-2 a Vélez en La Bombonera gracias a un cabezazo de Palermo ejecutado desde 38,9 metros, según la medición televisiva de aquella jornada. Diecisiete años después, la jugada continúa siendo una de las imágenes más extraordinarias de la carrera del Titán.
Un Boca que necesitaba reaccionar
El contexto ayuda a comprender por qué aquel gol significó bastante más que una curiosidad. Boca, dirigido por Alfio Basile, había comenzado de manera irregular el Apertura 2009 y llegaba golpeado. Había perdido consecutivamente ante Godoy Cruz y Estudiantes y, además, Vélez acababa de eliminarlo de la Copa Sudamericana. El equipo necesitaba una victoria que modificara el clima alrededor del plantel y de su entrenador.
Del otro lado aparecía un Vélez competitivo, dirigido por Ricardo Gareca y que llegaba a La Bombonera ubicado por encima de Boca. El Fortín golpeó prácticamente desde el vestuario: Leandro Caruso abrió el marcador a los seis minutos. Sebastián Battaglia respondió a los 35 con un cabezazo tras un córner de Federico Insúa y estableció el 1-1 con el que terminó la primera mitad.
El arranque del complemento volvió a complicar al Xeneize. Caruso marcó nuevamente, esta vez a los 47 minutos, y puso el 2-1 para Vélez. Boca tenía que remar otra vez. Fue entonces cuando apareció Juan Román Riquelme: a los 64 minutos sacó un derechazo desde afuera del área que terminó en el ángulo del arco defendido por Germán Montoya. La Bombonera explotó y el partido quedó 2-2. Faltaba lo imposible.
El rechazo de Montoya y una decisión de Palermo
Corría el minuto 74. Montoya salió lejos de su arco y rechazó con el pie una pelota que cayó cerca del círculo central. Podía haber sido simplemente una jugada más. Palermo, sin embargo, leyó inmediatamente que el arquero había quedado completamente fuera de posición.
El delantero acomodó el cuerpo y atacó la pelota de cabeza desde una distancia que normalmente invita a controlarla, no a rematar al arco. Su cabezazo tomó dirección hacia el arco desprotegido. La pelota recorrió decenas de metros, picó sobre el césped y siguió avanzando mientras Montoya intentaba regresar desesperadamente. No llegó.
La medición difundida posteriormente situó el cabezazo en 38,9 metros, aunque con los años el episodio quedó popularizado muchas veces como “el gol de cabeza desde 35 metros”. La diferencia importa para dimensionar todavía más la acción: Palermo había convertido prácticamente desde la mitad de la cancha utilizando únicamente la cabeza.
Fue el 3-2 definitivo. Boca sostuvo la ventaja y consiguió tres puntos que necesitaba desesperadamente. Pero el resultado terminó siendo apenas una parte de la historia. Lo que sobrevivió al paso del tiempo fue la imagen de Palermo mirando cómo aquella pelota avanzaba lentamente hacia un arco vacío.
Un gol que solamente podía hacer Palermo
La jugada parecía escrita específicamente para el Titán. Su carrera estuvo repleta de episodios improbables: goles decisivos, lesiones graves, regresos inesperados y definiciones difíciles de explicar. Para entonces ya había superado los 200 tantos con Boca y estaba definitivamente instalado entre los grandes goleadores de la historia del club. Después del encuentro, incluso comparó la emoción de aquel cabezazo con otros momentos especiales de su trayectoria.
Palermo tenía una capacidad particular para detectar oportunidades donde otros delanteros probablemente ni siquiera hubieran intentado finalizar la jugada. El gol ante Vélez resume como pocos esa mezcla de intuición, potencia y atrevimiento que caracterizó su carrera. No necesitó una asistencia perfecta ni una acción elaborada: convirtió un rechazo defectuoso del arquero rival en uno de los goles más recordados del fútbol argentino.
También resulta llamativo que los tres tantos de Boca aquella tarde tuvieran protagonistas que representan buena parte de aquella generación. Battaglia consiguió el primero, Riquelme inventó el segundo y Palermo completó la remontada. El equipo de Basile formó con Roberto Abbondanzieri; Hugo Ibarra, Gastón Sauro, Gabriel Paletta, Fabián Monzón; Battaglia, Ariel Rosada, Federico Insúa; Riquelme; Nicolás Gaitán y Palermo.
Una Bombonera testigo de otra locura del Titán
El escenario también terminó aportando a la leyenda. La pelota entró en el arco que da hacia el Riachuelo y desató una celebración inmediata en las tribunas. La Bombonera acababa de presenciar un gol que no necesitó una final ni un campeonato para convertirse en histórico. Su espectacularidad fue suficiente para asegurarse un lugar propio en la memoria de los hinchas.
Su leyenda todavía se agrandó
Palermo todavía tendría tiempo para escribir capítulos enormes después de aquella tarde. Meses más tarde sería protagonista de la Selección argentina que disputó el Mundial de Sudáfrica 2010 y posteriormente continuaría aumentando su registro goleador con Boca hasta su retiro en 2011. Pero el cabezazo contra Vélez quedó como una de esas imágenes capaces de explicar su carrera sin demasiadas palabras.
No fue solamente la distancia. Fue haber entendido en una fracción de segundo que Montoya estaba adelantado, animarse a intentar algo que parecía absurdo y ejecutarlo con la fuerza suficiente para llevar la pelota hasta el arco. Palermo convirtió una jugada aparentemente inofensiva en un gol irrepetible.
Diecisiete años después, aquel Boca 3-2 Vélez sigue apareciendo inevitablemente cuando se repasan las grandes locuras del Titán. En realidad, fueron casi 39 metros, no 35. Pero la cifra es secundaria frente a la escena que quedó grabada: Montoya corriendo hacia atrás, la pelota picando y Palermo esperando el desenlace.
Porque hubo goles más importantes en su carrera y otros que entregaron títulos. Pero pocos representaron mejor a Martín Palermo que aquel cabezazo imposible desde casi mitad de cancha.
Viví el fútbol argentino en Codere
La historia de Palermo sigue ligada al fútbol argentino, ahora desde el banco de Platense, mientras Boca continúa siendo protagonista en cada fecha. En Codere Apuestas Deportivas podés seguir tanto los partidos del Xeneize como los nuevos desafíos del Titán al frente del Calamar, con distintos mercados disponibles para cada encuentro. Ingresá a Codere, consultá las cuotas y elegí tus pronósticos para vivir toda la emoción del fútbol argentino.