El último partido de Maradona con el Napoli
Creador de contenido apasionado por el fútbol y, especialmente, por River Plate. Destaca por su capacidad para contar historias que conectan con la emoción y la pasión de los hinchas.
El 24 de marzo de 1991 quedó grabado como una de las fechas más simbólicas en la historia del fútbol italiano y argentino. Ese día, Diego Armando Maradona disputó su último partido con la camiseta del Napoli, el club donde alcanzó la cima de su carrera a nivel de clubes. Nadie en el estadio ni en el propio equipo sabía que aquella tarde en Génova marcaría el final de una etapa irrepetible.
El encuentro enfrentó a la Sampdoria y al Napoli en el estadio Luigi Ferraris. El resultado fue una contundente victoria local por 4-1, con un gol de penal del propio Maradona para el conjunto napolitano. Años después, ese partido sería recordado como el epílogo de la relación más intensa entre un futbolista y una ciudad en la historia del fútbol moderno.
El contexto: el final de una era en Nápoles
Cuando Maradona saltó al campo aquel 24 de marzo de 1991 llevaba casi siete años en el Napoli. Su llegada en 1984 había transformado por completo al club y a la ciudad. Bajo su liderazgo, el equipo del sur de Italia conquistó dos ligas italianas (1987 y 1990), una Copa de la UEFA en 1989, una Coppa Italia y una Supercopa italiana, convirtiéndose en uno de los conjuntos más temidos de Europa.
Sin embargo, el panorama había cambiado radicalmente tras el Mundial de Italia 1990. Maradona había liderado a Argentina hasta la final del torneo y protagonizado una semifinal polémica contra Italia precisamente en el estadio San Paolo de Nápoles. Aquella noche pidió públicamente a los napolitanos que apoyaran a Argentina frente al equipo italiano, recordando que el norte del país los había marginado históricamente.
El episodio generó tensiones políticas, mediáticas y deportivas que afectaron su relación con parte del fútbol italiano. Aseguran que desde entonces, Maradona fue perseguido. Tampoco estaba su relación con los dirigentes napolitanos en su punto más óptimo. En ese clima enrarecido se disputó la temporada 1990-91, la última del argentino en el Calcio.
Sampdoria-Napoli: el último partido
El rival de aquel día fue la Sampdoria, uno de los equipos más fuertes de Italia en ese momento. El conjunto genovés, liderado por figuras como Gianluca Vialli y Roberto Mancini, dominó claramente el encuentro.
La Sampdoria se adelantó pronto y terminó imponiéndose por 4-1. Vialli anotó dos goles y Attilio Lombardo y Toninho Cerezo completaron la goleada. El único tanto del Napoli llegó desde el punto de penal, transformado por Maradona, que ejercía como capitán del equipo.
El partido se disputó bajo una lluvia persistente en Génova y el Napoli vistió una camiseta alternativa roja para diferenciarse de su rival. En lo deportivo, el encuentro fue una derrota dura para el equipo napolitano, pero en ese momento no parecía tener mayor trascendencia que cualquier otro partido de liga. Lo que nadie sabía es que aquella sería la última vez que Maradona jugaría con la camiseta del Napoli.
El control antidopaje que cambió la historia
La clave del desenlace había ocurrido una semana antes. El 17 de marzo de 1991, tras un partido contra el Bari que el Napoli ganó por 1-0, Maradona fue seleccionado para realizar un control antidopaje.
El resultado del análisis se conocería días más tarde, cuando el equipo ya había jugado contra la Sampdoria. El test detectó presencia de cocaína en la muestra del futbolista argentino, lo que desencadenó un proceso disciplinario inmediato. La federación italiana decidió sancionarlo con una suspensión de 15 meses, una medida que posteriormente fue extendida a nivel internacional.
La noticia cayó como una bomba en el fútbol europeo. Maradona tenía entonces 30 años y seguía siendo una de las figuras más influyentes del deporte mundial. El castigo lo alejó de los terrenos de juego hasta mediados de 1992 y marcó el final abrupto de su ciclo en Italia.
Un adiós sin despedida
Uno de los aspectos más llamativos de aquella historia es que Maradona nunca tuvo una despedida oficial del Napoli. El partido contra la Sampdoria no fue anunciado como su último encuentro ni hubo homenajes o ceremonias. Simplemente, Diego dejó de jugar para el club.
El propio Maradona recordaría años después aquella sensación con una frase que se volvió célebre: cuando llegó al Napoli fue recibido por decenas de miles de aficionados, pero cuando se marchó lo hizo prácticamente en soledad.
Tras confirmarse la sanción, el futbolista abandonó Italia y regresó a Argentina mientras su situación deportiva y judicial se complicaba. Aquella salida repentina contrastó con el enorme impacto que había tenido durante su estancia en Nápoles.
El legado de Maradona en el Napoli
Aunque su último partido terminó en derrota y estuvo rodeado de polémica, el legado de Maradona en el Napoli es inmenso. En apenas siete temporadas cambió la historia de un club que hasta entonces había tenido un papel secundario en el fútbol italiano. Con él como líder, el Napoli ganó sus dos primeros Scudetti y su primer gran título europeo, la Copa de la UEFA de 1989.
Pero su influencia fue mucho más allá de los trofeos. Maradona convirtió a Nápoles en un símbolo de orgullo para el sur de Italia, históricamente marginado frente al poder económico y deportivo del norte. Para millones de napolitanos, Diego representó una reivindicación social además de futbolística.
Ese vínculo explica por qué, décadas después de su salida, sigue siendo considerado el mayor ídolo en la historia del club. Tras su muerte en 2020, el estadio San Paolo fue rebautizado oficialmente como Estadio Diego Armando Maradona, un homenaje permanente a su legado.
El fútbol está lleno de momentos que trascienden el resultado, episodios que explican por qué este deporte mantiene su capacidad de emocionar generación tras generación. La historia del último partido de Maradona en el Napoli es uno de ellos, un epílogo inesperado para una etapa irrepetible, marcada por el talento, el impacto social y la dimensión global de un futbolista único.
En Codere, ese mismo espíritu se traslada al seguimiento del fútbol internacional. Con una cobertura completa, múltiples mercados y análisis detallados, ofrece la posibilidad de vivir cada competición con la misma intensidad con la que se recuerdan las grandes historias del juego. Porque entender el fútbol también es saber reconocer sus momentos más icónicos.